LA PERIFERIA
El barrio es un estado del ser, una parcela existencial; aquella zona periférica en nosotros de la que no necesariamente queremos escapar: su violencia es la nuestra. Como nuestro es el toquín, los plomazos al aire, las finanzas en la esquina. Su humor desacralizante, tantas veces ruin, habla por nuestra boca. El barrio no trata de convencer a nadie de algo que no es. Su mirada de a-clavo, los tendederos y los perros en la azotea, su amenaza permanente constituyen un parón de culo a todo aquél, aquélla, que te quiere venir a terapear, a tirarte el verbo, a dar lecciones de moral. ¿O a poco nomás porque uno va a la escuela o publica un libro ya deja de ser de donde es? El olor a caño, la cumbia en lontananza, la posibilidad de que en cualquier rato te piquen siempre está en nosotros. No hay librito con ISBN ni doctorado que pueda salvarnos de nuestra propia periferia.
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