ZAFARRANCHO
Han pasado cinco años desde la primera entrada de este blog. La primera y la única... hasta ahora. Frente al hundimiento del Titanic que representó para mí la experiencia con el posgrado, he vuelto a tierra firme: hablar solo o, lo que es lo mismo, la escritura. Ésa, ilegible, que suelo practicar: la única que me sale y de la que echo mano para tratar de sincerarme conmigo mismo. Pero hoy, aquí, no sólo se trata de la escritura que yo practico: también es la de otros y, últimamente, la de otras. Por ejemplo, Dhalia y Lilián, dos escritoras exitosas que recientemente han protagonizado un zafarrancho, digamos, literario. Y es a propósito de este zafarrancho que me he puesto a leer algunos textos de ellas. De Lilián López, que es la primera vez que tengo el gusto, leí Acapulco. Sobre Dhalia de la Cerda antes había leído, para mí y para otros, su cuento estelar Perejil y Coca Cola. Y lo que es mejor es que encontré otro cuento llamado A flor de piel, de Nora Muñiz, quien participa indirectamente del zafarrancho. Debo decir que me da gusto que sean ellas quienes, ahora, lo protagonizan. El de Gabo contra Vargas Llosa, y sus múltiples reediciones, me tenía tan harto que ya ni le ponía atención. Van los textos:
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