EN EL PRINCIPIO, DIOS CREÓ LA MADRUGADA


Tengo 42 años, vivo con mi novia ciega en casa de mis papás y la sensación de fracaso no me deja dormir. Son las 5 de la mañana: a esta hora, especialmente a ésta, no hay con quien hablar. De ahí surge esta iniciativa del blog al que, por cierto, le he puesto como nombre uno cualquiera y que espero poder cambiar en cuanto se me ocurra algo mejor. La sensación de fracaso, decía. Es, o la traduzco, a partir de esta incomodidad de estar en casa ajena, vigilado, andando de puntitas hasta para ir al baño. Es de madrugada y todos duermen: les debo consideración. Pero, sobre todo, no es mi casa. No puedo bajar la escalera ni  hacerme un té. No puedo prender la tele o algo que me distraiga o me arrulle. ¿Qué me queda? Hablar conmigo mismo. ¿Y qué mejor manera de hacerlo, en las cirunstancias actuales, que a través de la escritura? Oye, tú, ¿será que es la sensación de fracaso lo que no te deja dormir? Sí, yo creo que es eso. Bueno, escríbelo: nomás ten cuenta que es de noche y que a esta hora las cosas se ven más negras de lo que son. De acuerdo: lo tendré en cuenta. Bien. Buenas noches.
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